Acabo de recorrerla el pasado 5 de agosto. Cierto lo de las vallas caídas, lo de la señalización, las papeleras y las sorpresas de algunas cuestas (por allí no pasó tren alguno, desde luego) pero es una Vía Verde magnífica, de las mejores (ya llevo ocho) y la gente de Pineda es extraordinaria. Hay que hacerla. Sin duda.
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